A cuidar la piel
Los efectos nocivos del sol están más que comprobados y una de las enfermedades dañinas que puede provocar es cáncer de piel, patología que ha incrementado su incidencia durante los últimos años.
La piel de las personas no está preparada para absorber tanta radiación UV, por eso durante los meses de verano hay que protegerla con cremas específicas y accesorios como sombreros, anteojos y ropa, especialmente los niños, adultos mayores y personas de piel blanca.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el cáncer cutáneo es causado por la exposición al sol o a fuentes artificiales como las camas bronceadoras.
Hay que considerar que las personas absorben el 50% del total de radiación UV en los primeros 20 años de vida, por lo que la responsabilidad de los padres de prevenir el cáncer de piel es altísima. Y eso no es todo, ya que el daño se acumula, por ejemplo, con dos insolaciones con ampollas, la persona aumenta 3 a 4 veces el riesgo de tener un cáncer de piel a largo plazo, aunque lleve 10 años sin tomar sol.
Una de las recomendaciones más importantes es el uso de factor 30 como mínimo, por lo menos, 20 minutos antes de la exposición solar para que penetre y se absorba. Se debe tener especial cuidado de ponerlo en toda la piel, no dejar partes descubiertas y reaplicarlo cada 2 o 3 horas. Además, hay que respetar la fecha de vencimiento y considerar que después de un año no sirve ninguno que esté abierto.
En esta época se recomienda no realizar procedimientos electivos como peeling, láser y cirugías para extirpación de lunares.
Los principales síntomas de la insolación son ardor, enrojecimiento, náuseas, vómitos y dolor ocular. En los casos más graves, puede provocar deshidratación.
Las medidas deben extremarse en niños, personas con pieles muy claras y en aquellas que tengan antecedentes de cáncer de piel en la familia.
Algunas de las principales recomendaciones que la Organización Mundial de la Salud (OMS) hace son:
1) Limitar el tiempo que se pasa bajo el sol de mediodía.
2) Preferir la sombra.
3) Usar prendas como un sombrero de ala ancha para proteger los ojos, el rostro y el cuello.
4) Utilizar gafas de sol cerradas a los lados que den una protección de 99% a 100% contra las radiaciones ultravioleta A y B.
5) En las zonas de la piel que no estén cubiertas por la ropa, aplicar abundantemente y renovar con frecuencia un filtro solar de amplio espectro con un factor de protección solar (FPS) de 30+. Estos no deben usarse con la idea de prolongar el tiempo que se pasa al sol, ya que se debe ser consciente de la necesidad de limitar el tiempo de exposición solar.
6) Evitar las camas bronceadoras: El uso de estos aparatos antes de los 35 años de edad se acompaña de un aumento de 75% del riesgo de melanoma maligno. Las camas y las lámparas bronceadoras no se deberían utilizar a menos que sea bajo supervisión médica. La OMS recomienda prohibirlas en los menores de 18 años.
7) Proteger a los niños más pequeños, manteniéndolos siempre a la sombra









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