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| Síndrome de Menière: El techo me da vueltas |
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Esta enfermedad es poco predecible y además de vértigo, produce pérdida de audición y tinnitus.
El síndrome de Menière, o hidropesía endolinfática, es un desorden producido en el oído interno.
Empieza con una pérdida de audición acompañada de sensación de presión en el oído y de tinnitus, que es un ruido interno que sólo siente la persona sin mediar un estímulo externo.
También es seguido de crisis de vértigo, las que se repiten y caracterizan a esta patología.
Este vértigo no se trata de cualquier mareo -no es estar inestable solamente e irse de un lado a otro-, sino de una sensación rotatoria, similar a dar vueltas.
Las crisis pueden darse con una frecuencia relativa y en algunos pacientes pueden durar unas horas y en otros, varios días.
"Este síntoma es muy variable, pero da la clave para saber que se refiere a un problema del oído. Hay muchos tipos de mareos y cuando el paciente dice 'siento que me estoy desmayando o que se me nubló la vista', no es vértigo".
La causa de esta patología es desconocida, pero se sabe que el resultado es un aumento de un líquido del oído interno. Éste está compuesto por la cóclea o caracol, relacionada con la audición, y por los canales semicirculares, involucrados en el equilibrio.
En ambos hay un conducto membranoso por el que circula un líquido llamado endolinfa. Se cree que cuando hay mayor cantidad -probablemente, por una menor reabsorción- el conducto se dilata hasta tal punto que se rompe.
En ese momento, se escapa el líquido y viene la crisis de vértigo, hasta que se repara y vuelve a la normalidad.
Vivir con síndrome de Menière
Cuando una persona llega a consultar por vértigo, el diagnóstico se confirma con el examen de octavo par, el que estudia la función del equilibrio mediante una serie de pruebas.
Una de ellas consiste en estimular los oídos con diferentes temperaturas mediante aire o agua, lo que se conoce como prueba calórica.
Durante el examen, el paciente presenta vértigo, el que cede unos minutos después de la prueba.
En el caso de un síndrome de Menière, se encuentra una menor respuesta en el lado afectado, sumado a una disminución de la audición, que en estos casos, es afectada en los tonos graves y que es medida con una audiometría.
Una vez confirmado el diagnóstico, al paciente se le recetan medicamentos para disminuir los síntomas y muchas veces se indica un régimen hiposódico, similar al de un hipertenso, para reducir la cantidad de líquido.
Pero la enfermedad en sí no se puede curar. "Uno puede ayudar, por ejemplo, con fármacos para las náuseas o vómitos, pero las crisis disminuyen con el paso de las horas o días, porque la patología tiene una evolución natural".
Independiente de que se trate con remedios o no, con los años, la enfermedad tiende a llegar a un punto de estabilización y las crisis van siendo cada vez menos frecuentes e intensas. Pero cuando se llega a ese punto, habrá aumentado el tinnitus y disminuido la audición de forma irreversible.
Asimismo, no por consultar antes, se va a evitar llegar a este resultado final.
El síndrome de Menière sólo imposibilita seguir con la vida cotidiana durante las crisis de vértigo. En cuanto a la audición, la interferencia con las actividades dependerá del grado de pérdida y de a qué se dedique el paciente.
Si bien el tinnitus siempre está presente, en general, no llega a ser invalidante porque las personas se acostumbran y logran ignorarlo.
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